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San Pedro (sg. XVIII)

Jesús Nazareno (1801)

San Juan (foto años 20)

Mª Magdalena (1 tercio sg. XX)

Cristo de la Caida (1929)

Procesión (1941)

Penitente (1953)

Cristo de la Columna
y Armaos (actualidad)
Puede ver más
fotos de antaño
en nuestro albúm
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Declara de Interés Turístico
Nacional, desde el 26 de Noviembre de 2003 y Medalla de Oro de
la Región de Murcia, concedida el 9 de Junio del año
2000. Primera y principal fiesta de las que se celebran en
Jumilla,
por su riqueza artística, colorido, devoción, entusiasmo
y tradición con casi seis siglos de desfiles que la avalan.
Tenemos
documentado que el 18 de Abril de 1411, el santo dominico predicó en
Jumilla. Tras las predicaciones del santo valenciano San Vicente
Ferrer, nacido en Ferrara en 1452, en
su campaña
de evangelización que fue desarrollando por multitud de
pueblos, con gran repercusión religiosa y social. Se
inicia en la villa de Jumilla la costumbre de conmemorar las
procesiones,
apoyándose en el pilar de los sermones de San Vicente.
El primer resultado fue la fundación de la Cofradía
de Ntra. Sra. del Rosario, que sería la encargada de
organizar y fundar la procesión penitencial del Jueves
Santo, por la noche, que recorrería las retorcidas
calles de la pequeña villa de Jumilla, que vivía
todavía al cobijo de las murallas de su Castillo.
En
1511 ya se consigna dinero, por parte del Concejo, para
la celebración de la Procesión del Jueves
Santo. Se inician también las celebraciones y recorridos
penitenciales del Vía
Crucis, auspiciados por Franciscanos y Dominicos, principalmente
alrededor de las iglesias. En 1521 fecha anterior a la instalación
en Jumilla de la Orden Franciscana, ya se celebra en Jumilla
la
Procesión del
Domingo de Ramos y bendición de las palmas. En 1578
ya existía en Jumilla la Cofradía del Santo Nombre
de Jesús y en 1609 el Padre Lobo, franciscano del Convento
de las Llagas de San Francisco, funda la Hermandad
de la Vera Cruz (siendo actualmente la mas antigua de
las que desfilan en la Semana Santa Jumillana) con la participación
de “Empalados” “Engrillados” y “Penitentes o disciplinantes”.
En el inicio de las procesiones participaban los vecinos del
pueblo, el clero y las autoridades, hasta que en el siglo
XVII empiezan
a participar masivamente los nazarenos o cofrades, como dato
orientativo refleja que en 1641Cofradía del Rosario
era la encargada de la organización de la Procesión
de Jueves Santo y tenía 540 cofrades, cifra importantísima
si tenemos en cuenta la población de Jumilla en aquellos
años.
En 1643 cuenta que le perecía la imagen de la Virgen,
el estandarte de la Procesión y el pendón de la
Cofradía.
Los nazarenos vestían con gran vistosidad de sus túnicas,
aunque al principio la organización de las cofradías
estaban dedicadas a fomentar el culto de sus titulares, sin
embargo
también participaban en otras actividades religiosas.
En 1644 ya tenemos datos de acompañamiento de música
en la procesión de Jueves Santo.
La Semana Santa en General
entra en una etapa de decadencia desde mediados del Siglo XVIII
hasta mediados de siguiente.
Pero es
a partir de 1848, cuando la Semana Santa jumillana toma nuevo
impulso, se crean nuevas hermandades que desfilan junto con la Vera
Cruz y Santo
Sepulcro, siendo actualmente la hermandad más antigua
de la actual Semana Santa jumillana. Entre las hermandades
creadas
a mediados del XIX están la de Jesús
Nazareno, el Cristo
de la Columna, los Armaos, San
Juan y la Soledad,
integrándose a finales de siglo las hermandades del Cristo
de la Salud, la Verónica y
la
Magdalena. Dentro del siglo XIX ven la luz también
en Jumilla varias hermandades más, como las de San
Pedro y la Virgen
de las Angustias. En este mismo año es cuando de
baja por primera vez la talla Salzillezca del Cristo Amarrado
a la
Columna, que se traslada a Jumilla en romería para participar
por primera vez en los desfiles de Semana Santa. Bajada que
se
efectúa todos los Domingos de Ramos, desde el Monasterio
de Santa Ana a Jumilla, distante 7 km. de la población
y vuelve a subir en romería el segundo domingo de Mayo.
Casi
todos los días de esta semana, además de las
procesiones ocurre algo significativo, desde la representación
pública del Prendimiento
de Jesús, popular pieza sacra que data de finales
del siglo XIX y que se escenifica el Miércoles Santo en
la tradicional Plaza de Arriba, los pregones y los traslados
de tronos
e imágenes desde sus iglesias de origen al punto en que
saldrá la marcha procesional.
Los años cuarenta
fueron decisivos para la recuperación
definitiva de la Semana Santa, tras la contienda nacional que
dejó asolada nuestra Semana Grande, pues quedaron desechas
muchas de las hermandades y cofradías, con la destrucción
de sus imágenes titulares, con lo que perdimos un rico
patrimonio de gubias tan importantes como, Salzillo, Roque
López,
Pinazo, Artos Tizón, Sánchez Araciel, Ignacio Vergara,
etc.
La Semana Santa de Jumilla vuelve nuevamente a las calles de
Jumilla en 1940, con un esfuerzo increíble por parte
de Hermandades, empresarios y el Ayuntamiento que establece
una Comisión
Permanente de Fiestas en 1941 integrada por el propio alcalde,
los dos párrocos de las iglesias y presidentes de hermandades,
empresarios, profesores, escritores y amantes de nuestra Semana
Santa, que vuelve a enriquecerse con las mejores tallas de los
principales escultores nacionales de mediados del siglo XX
y todo
lo que se pudo recuperar de siglos anteriores.
La semana de fiestas
comienza el Viernes de Dolores con el espectacular Vía
Crucis para lo cuál las calles se convierten en grandes
expositores con las imágenes de la Semana Santa; altares
montados con arte y sentido popular e imágenes para
ser contempladas de forma distinta a como se podrán
ver cuando vayan sobre los pasos.
Las procesiones de Jumilla
comienzan el Domingo de Ramos, con la Procesión
de las Palmas, en la que se representa la entrada a Jerusalén
de Jesús y sus Apóstoles portando palmas y
olivos y que tenemos constancia de su celebración
desde 1521.
El Martes Santo, se celebra la
Procesión del Silencio, donde el Santísimo
Cristo de la Vida y la Virgen
de la Esperanza recorren las calles en un silencio sólo
roto por los golpes del tambor.
El Miércoles Santo y
Jueves Santo se celebran respectivamente la Procesión
de Jesús Prendido, (siglo XIX) y la Procesión
de la Amargura, (siglo XV). Es de destacar la tarde
de Jueves Santo, cuando las diversas hermandades, con su
estandarte y banda
de música, desfilan para visitar
los sagrados monumentos ubicados en iglesias y capillas.
Las mujeres con la tradicional teja y mantilla, y los hombres
con
la túnica de su hermandad. El Viernes Santo por la mañana
se celebra la Procesión
del Calvario, (siglo XVII) y por la noche la Procesión
del Santo Entierro (siglo XVII) en la que se ven muchos
pies descalzos detrás de las imágenes, en su
mayoría
portadas a hombros, y muchas velas encendidas con sus luces temblando
en la oscuridad.
Llegamos por último al Domingo de
Resurrección con
la Procesión
de Jesús Resucitado, al término de la cual
viene el “Desfile” en el que se reparte cientos de kilos de
caramelos
con los que se entabla una “caramelada” entre los participantes
y espectadores.
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